Se, por el título de la entrada, que a muchos les parecerá una publicación con fines políticos, una alegoría a la "venezolanidad" o una queja informal esparcida en la Internet, pero aunque pueda contener toques de esas categorías tan comunes actualmente en los escritos sobre nuestro país, haré algo poco común, analizaré Venezuela desde el aspecto más importante, el de esas criaturas tan atípicas e ilógicas llamadas "VENEZOLANOS".
El Venezolano, es un ser capaz de hacer cosas increíblemente grandiosas en todos los aspectos, pero al mismo tiempo, capaz de hacer las cosas más ilógicas y autodestructivas registradas en los 4 millones de años de existencia del ser humano. Somos el yin o el yang, somos ese lanzador que tira Juego Perfecto hoy, pero en sus siguientes 8 salidas tiene efectividad de 15.00, somos el cantante número 1 de la radio que canta una oda de 5 minutos al rumbón con los "culos" en la playa, pero que no es capaz de aprender el Himno para cantarlo antes del Caracas-Magallanes.
No me quejo de ser Venezolano, al contrario, con sus virtudes y defectos, amo esta tierra y lo que representa, pero sigo sin entender por completo que hacemos, decimos, pesamos o intentamos como pueblo. Gran parte de nuestra situación actual de crisis es culpa nuestra, porque por acción u omisión contribuimos a dañarnos a nosotros mismos y a Venezuela, para luego sufrir, quejarnos y de ser posible emigrar.
No me malinterpreten esto no es un ataque a quienes debieron o quisieron salir del país, a la mayoría de ellos mis respetos. porque salir de tu patria y ver cada día las cosas que pasan tus familiares y amigos, mientras tratas de luchar contra tus propias adversidades, es un sufrimiento adicional e insoportable para aquel que se considera venezolano.
Somos un pueblo extraño, ilógico para ser exacto. Me tomaré unas líneas para explicar lo "Ilógico" del Venezolano, para que se entienda a lo que me refiero. Los venezolanos somos esos que se quejan de la inseguridad, la delincuencia y la impunidad, pero que por miedo, cobardía o apatía no denunciamos a quienes cometen un delito, haciéndonos cómplices, hasta que esa delincuencia nos afecta y entonces salimos raudos a quejarnos y a protestar porque nadie hace nada.
Somos ese pueblo que odia hacer colas para conseguir lo necesario para sobrevivir, pero que apenas tenemos la oportunidad compramos compulsivamente, aun cuando tengamos suficiente o de sobra, dejando a muchos sin acceso a sus necesidades y haciendo colas innecesarias, creando una espiral de compradores autómatas e inescrupulosos, que se meten en cuanta cola ven, aun sin saber que producto es el ofrecido, para luego preguntar "¿Qué están vendiendo?", "¿Es del regulado?" y/o "¿Cuántos por persona?".
El Venezolano es el que se queja de la corrupción e ineficiencia en cualquier organismo privado o público, pero que acepta y ofrece gustoso plata "adicional" por la realización eficiente de un trabajo, pasando por encima de otros ciudadanos y disfrutando del placer de la "viveza del venezolano", ustedes saben "Rebuscarse" ante la difícil situación del país. De estas situaciones ilógicas, una que no debe faltar es el fenómeno del venezolano mutado en el comprador "total", ese comprador que por un producto "regulado" que vale 10, paga 150 porque en un mes subirá a 300 y no se conseguirá y que misteriosamente es el mismo que paga cantidades astronómicas por un producto, que no necesita, aunque sea descarada la especulación en el precio, producto con precio inflado artificialmente que en cualquier lado del mundo se pudre en el anaquel, pero que aquí lo agotamos antes que se reponga en ese anaquel con el otro aumento.
Casos ilógicos comunes son esas familias venezolanas que aplauden cuando la bebe de la familia dice su primera palabrota, se pone su primera minifalda a los 6, se convierte en la reina del perreo a los 9 y se va con el novio por ahí a los 12, "total, así no jode en la casa", pero cuando la niña sale preñada a los 13, es la más vulgar y mal hablada del sector, tiene 7 hijos de 5 padres a los 22 o una ETS, ahí se inician las quejas y lamentaciones, la ironía es que cuando debieron tomar acciones, se hicieron los locos. Mismo caso del niño venezolano que fue abandonado por el padre, pero que desde los 15 hasta los 60 va dejando hijos regados, a los que quizás conoce, quizás apoya, con los que quizás comparte y que quizás mantiene económicamente.
Estos son algunos ejemplos que reflejan lo que expongo, ejemplos que si no se aplican a nosotros, seguro a varios familiares o amigos le van al pelo, pero que son evidencia de un comportamiento colectivo, que nos lleva a complementar los dos problemas más grandes de Venezuela: el primero es que tenemos un sexto sentido para escoger a los peores seres humanos disponibles como nuestros funcionarios públicos, en especial en cargos de alta importancia; el segundo problema y más grave, es que la mayor parte de los candidatos a cargos públicos de elección popular, casi todos de hecho, sufren de esos casos ilógicos que mencioné anteriormente o de otros peores, dejándonos sin muchas opciones para escoger un futuro mejor para nuestra Venezuela.
Ustedes dirán que yo escribo mucho, pero no hago un mea culpa, por el contrario hablo incluyendo a todos los venezolanos a nivel general entre los cuales me cuento. En mi caso creo ser mucho peor que cualquiera de los "ilógicos" anteriores, porque aunque veo muchas situaciones desfavorables para mi futuro y la creación de una familia en Venezuela, situaciones que han hecho emigrar a conocidos, yo no tengo deseos o planes "lógicos" de mudarme al exterior, por el contrario quiero quedarme y con mi esfuerzo ayudar a mejorar la situación de mi patria. Ilógico como buen Venezolano, pero como siempre a mi manera.
Gracias por haber llegado hasta aquí sin haber cerrado la página por despecho, aburrimiento o por considerar que estoy errado, recuerda es Mí opinión, la tuya puede ser diferente. En los comentarios puedes dejar tu opinión, que será bienvenida sea positiva o negativa. Desde el lado masoquista de tu mente, se despide tu "Enemigo Imaginario".